{"id":102,"date":"2008-04-21T17:48:04","date_gmt":"2008-04-22T00:48:04","guid":{"rendered":"http:\/\/carlos.masiasweb.com\/?p=102"},"modified":"2008-04-21T17:48:04","modified_gmt":"2008-04-22T00:48:04","slug":"las-tentaciones-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlos.masiasweb.com\/?p=102","title":{"rendered":"Las Tentaciones de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p>Copio ac\u00e1 algunas citas de un libro que estoy leyendo: <em>Jes\u00fas de Nazaret<\/em>, de Benedicto XVI. Estas citas pertenecen al segundo cap\u00edtulo, en donde reflexiona acerca de las tentaciones de Jes\u00fas en el desierto.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abMateo y Lucas hablan de tres tentaciones de Jes\u00fas en las que se refleja su lucha interior por cumplir su misi\u00f3n, pero al mismo tiempo surge la pregunta sobre que es lo que cuenta verdaderamente en la vida humana. Aqu\u00ed aparece claro el n\u00facleo de toda tentaci\u00f3n: apartar a Dios que, ante todo lo que parece m\u00e1s urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo y molesto. Poner orden en nuestro mundo por nosotros solos, sin Dios, contando \u00fanicamente con nuestras propias capacidades, reconocer como verdaderas s\u00f3lo las realidades pol\u00edticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, \u00e9sta es la tentaci\u00f3n que nos amenaza de muchas maneras.<\/p>\n<p>Es propio de la tentaci\u00f3n adoptar una apariencia moral: no nos invita directamente a hacer el mal, eso ser\u00eda muy burdo. Finge mostrarnos lo mejor: abandonar por fin lo ilusorio y emplear eficazmente nuestras fuerzas en mejorar el mundo. Adem\u00e1s, se presenta con la pretensi\u00f3n del verdadero realismo. Lo real es lo que se constata: poder y pan. Ante ello, las cosas de Dios aparecen irreales, un mundo secundario que realmente no se necesita\u00bb<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abCuando a Dios se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado temporal o permanentemente en nombre de asuntos m\u00e1s importantes, entonces fracasan precisamente estas cosas presuntamente m\u00e1s importantes. No s\u00f3lo lo demuestra el fracaso de la experiencia marxista.<\/p>\n<p>Las ayudas de Occidente a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, basadas en principios puramente t\u00e9cnicos-materiales, que no s\u00f3lo han dejado de lado a Dios, sino\u00a0que, adem\u00e1s, han apartado a los hombres de\u00a0\u00c9l con su orgullo de sabelotodo, han hecho del\u00a0Tercer Mundo <strike>el<\/strike>\u00a0\u00a0<em>Tercer Mundo <\/em>en sentido actual. Estas ayudas han dejado de lado las estructuras religiosas, morales y sociales existentes y han introducido su mentalidad tecnicista en el\u00a0 vac\u00edo. Cre\u00edan poder transformar las piedras en pan, pero han dado piedras en vez de pan. Est\u00e1 en juego la primac\u00eda de Dios. Se trata de reconocerlo como realidad, una realidad sin la cual ninguna otra cosa puede ser buena. No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el coraz\u00f3n del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de coraz\u00f3n s\u00f3lo puede venir de Aquel que es la Bondad misma, el Bien\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abHoy en d\u00eda se somete la Biblia a la norma de la denominada visi\u00f3n moderna del mundo, cuyo dogma fundamental es que Dios no puede actuar en la historia y, que, por tanto, todo lo que hace referencia a Dios debe estar cincunscrito al \u00e1mbito de lo subjetivo. Entonces la Biblia ya no habla de Dios, del Dios vivo, sino que hablamos s\u00f3lo nosotros mismos y decidimos lo que Dios puede hacer y lo que nosotros queremos o debemos hacer. Y el Anticristo nos dice entonces, con gran erudici\u00f3n, que una exegesis que lee la Biblia en la perspectiva de la fe en el Dios vivo y, al hacerlo, le escucha, es fundamentalismo; s\u00f3lo <em>su exegesis, <\/em>la exegesis considerada aut\u00e9nticamente cient\u00edfica, en la que Dios mismo no dice nada ni tiene nada que decir, est\u00e1 a la altura de los tiempos\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00abNos encontramos de lleno antre el gran interrogante de c\u00f3mo se puede conocer a Dios y c\u00f3mo se puede desconocerlo, de c\u00f3mo el hombre puede relacionarse con Dios y c\u00f3mo puede perderlo. La arrogancia que quiere convertir a Dios en un objeto e imponerle nuestras condiciones experimentales de laboratorio no puede encontrar a Dios. Pues, de entrada, presupone ya que nosotros negamos a Dios en cuanto Dios, pues nos ponemos por encima de \u00c9l. Porque dejamos de lado toda dimenis\u00f3n del amor, de la escucha interior, y s\u00f3lo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos. Quien piensa de este modo se convierte a s\u00ed mismo en Dios y, con ello, no s\u00f3lo degrada a Dios, sino tambi\u00e9n al mundo y a s\u00ed mismo\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abEsta escena sobre el pin\u00e1culo del templo hace dirigir la mirada tambi\u00e9n hacia la cruz. Cristo no se arroja desde el pin\u00e1culo del templo. No salta al abismo. No tienta a Dios. Pero ha descendido al abismo de la muerte, a la noche del abandono, al desamparo propio de los indefensos. Se ha atrevido a dar <em>este<\/em> salto como acto de amor de Dios a los hombres. Y por eso sab\u00eda que, saltando, s\u00f3lo pod\u00eda caer en las manos bondadosas del Padre. As\u00ed se revela el verdadaero sentido del Salmo 91, el derecho a esa confianza \u00faltima e ilimitada de la que all\u00ed se habla: quien sigue la voluntad de Dios sabe que en todos los horrores que le ocurran nunca perder\u00e1 una \u00faltima protecci\u00f3n. Sabe que el fundamento del mundo es el amor y que, por ello, incluso cuando ning\u00fan hombre pueda o quiera ayudarle, \u00e9l puede seguir adelante poniendo su confianza en Aquel que le ama. Pero esta confianza a la que la Escritura nos autoriza\u00a0y a la que nos invita el Se\u00f1or, el Resucitado, es algo completamente diverso del desaf\u00edo aventurero de quien quiere convertir a Dios en nuestro siervo\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abEn el curso de los siglos, bajo distintas formas, ha existido esta tentaci\u00f3n de asegurar la fe a trav\u00e9s del poder, y la fe ha corrido siempre el riesgo de ser sofocada precisamente por el abrazo del poder. La lucha por la libertad de la Iglesia, la lucha para que el reino de Jes\u00fas no pueda ser identificado con ninguna estructura pol\u00edtica, hay que librarla en todos los siglos. En efecto, la fusi\u00f3n entre fe y poder pol\u00edtico siempre tiene un precio: la fe se pone al servicio del poder y debe doblegarse a sus criterios\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>El tentador no es tan burdo como para proponernos directamente adorar al diablo. S\u00f3lo nos propone decidirnos por lo racional, preferir el mundo planificado y organizado, en el que Dios puede ocupar un lugar, pero como asunto privado, sin interferir en nuestros prop\u00f3sitos esenciales. Soloviev atribuye un libro al Anticristo, <em>El camino abierto para la paz y el bienestar del mundo<\/em>, que se convierte, por as\u00ed decirlo, en la nueva Biblia y que tiene como contenido esencial la adoraci\u00f3n del bienestar y la planificaci\u00f3n racional\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Copio ac\u00e1 algunas citas de un libro que estoy leyendo: Jes\u00fas de Nazaret, de Benedicto XVI. 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