{"id":111,"date":"2008-10-22T10:24:09","date_gmt":"2008-10-22T17:24:09","guid":{"rendered":"http:\/\/carlos.masiasweb.com\/?p=111"},"modified":"2008-10-22T10:24:09","modified_gmt":"2008-10-22T17:24:09","slug":"las-herejias-del-pensamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlos.masiasweb.com\/?p=111","title":{"rendered":"Las Herej\u00edas del pensamiento"},"content":{"rendered":"<p>En el \u00e1mbito de la vida cotidiana, pensar no est\u00e1 de moda, quiz\u00e1 nunca lo estuvo, pero de eso no puedo dar raz\u00f3n. Desde la edad vivida s\u00f3lo puedo dar raz\u00f3n de haber escuchado innumerable veces aquello de: \u201cno lo pienses, divi\u00e9rtete\u201d, o \u201cdeja de estar pensando y ponte a hacer algo\u201d. Pareciera que pensar es una actividad estorbosa, y que hay que evitar, salvo que tenga alg\u00fan resultado \u00fatil. De esta manera, el pensamiento v\u00e1lido es el que da alguna soluci\u00f3n al mundo: produce dinero o cura una enfermedad (que a la larga producir\u00e1 dinero). Otro tipo de pensamiento es improductivo y por ende una p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Sobre la existencia de Dios y la inmortalidad del alma y su destino guardamos un silencio kantiano, y si alguna vez nos asalta una duda sobre estos temas siempre podremos llamar a Jossie. Por esta v\u00eda, pensamiento y ciencia se han equiparado. Pensar seriamente es hacer ciencia experimental. As\u00ed lo ha recordado S.S. Benedicto XVI: \u00abSe ha verificado un deslizamiento desde un pensamiento preferentemente especulativo a uno mayormente experimental. La b\u00fasqueda se ha dirigido sobre todo a la observaci\u00f3n de la naturaleza en el intento de descubrir sus secretos. El deseo de conocer la naturaleza se ha transformado en la voluntad de reproducirla\u00bb (Discurso por el X Aniversario de la Enc\u00edclica Fides et Ratio, 16-X-2008).<\/p>\n<p>El origen de esta desviaci\u00f3n se puede encontrar en algunas \u201cherej\u00edas\u201d. Entiendo por \u201cherej\u00eda\u201d el amor a una verdad reducida, constre\u00f1ida al espacio de la intelecci\u00f3n individual. El hereje es aquel que ama su verdad por encima de la verdad. La filosof\u00eda ha tenido tambi\u00e9n sus herej\u00edas; gentes que, asombradas por el descubrimiento de alguna verdad, llegan a negar el resto de verdades.<\/p>\n<p>All\u00ed est\u00e1, por ejemplo, el esc\u00e9ptico que maravillado por la inmensidad del cosmos, niega que este pueda caber en la mente humana. Algo tan grande no puede caber dentro de algo tan peque\u00f1o como es la cabeza humana. \u00abHay que ser humildes \u2013dice el esc\u00e9ptico- y reconocer que nada podemos conocer, que la verdad del cosmos excede nuestra capacidad intelectual\u00bb. El portento del universo no puede menos que mover a la virtud al esc\u00e9ptico, y se hace humilde; pero su humildad deja de ser virtud y se convierte en un vicio. Porque todo pensamiento que detenga el pensamiento es un pensamiento her\u00e9tico, es un pensamiento suicida y, como aconsejaba Chesterton, tiene que ser detenido. Porque si no se detiene ese pensamiento, se detiene el pensar.<\/p>\n<p>All\u00ed tenemos tambi\u00e9n al determinista, que asombrado de la precisi\u00f3n de algunas leyes de la naturaleza, quiere entender al hombre tambi\u00e9n en ese sentido, negando as\u00ed la libertad humana. El determinista es un hereje que consterna, porque nunca sabremos qu\u00e9 tan agradecidos debemos estar de que comparta con nosotros su conocimiento; porque no sabemos hasta que punto act\u00faa como hijo de su verdad.<\/p>\n<p>Toda herej\u00eda del pensamiento supone un voto de pobreza intelectual, el cual es siempre improcedente. Hace 10 a\u00f1os, el entonces Papa Juan Pablo II lo recordaba en su Enc\u00edclica Fides et Ratio: \u00abLa lecci\u00f3n de la historia del milenio que estamos concluyendo testimonia que \u00e9ste es el camino a seguir: es preciso no perder la pasi\u00f3n por la verdad \u00faltima y el anhelo por su b\u00fasqueda, junto con la audacia de descubrir nuevos rumbos. La fe mueve a la raz\u00f3n a salir de todo aislamiento y a apostar de buen grado por lo que es bello, bueno y verdadero. As\u00ed, la fe se hace abogada convencida y convincente de la raz\u00f3n\u00bb (n. 56).<\/p>\n<p>El lema kantiano sapere aude [atr\u00e9vete a saber] debe ir acompa\u00f1ado por otro que diga m\u00e1s o menos as\u00ed: ama toda la verdad. No se puede amar s\u00f3lo retazos de verdad, en olvido de otros pedazos; porque eso constituye lo que hab\u00edamos llamado herej\u00eda.<\/p>\n<p>Una herej\u00eda del pensamiento es la que hemos heredado de Galileo. \u00c9l sosten\u00eda que \u00abla filosof\u00eda est\u00e1 escrita en ese grand\u00edsimo libro que continuamente est\u00e1 abierto ante nuestros ojos [a saber, el universo], pero no puede entenderse si antes no se procura entender su lenguaje y conocer los caracteres en que est\u00e1 escrito. Este libro est\u00e1 escrito en lenguaje matem\u00e1tico\u00bb. Galileo estaba convencido de que la matem\u00e1tica explicaba el mundo, y ciertamente lo hace; pero la explicaci\u00f3n que da es de car\u00e1cter instrumental. El peso de una persona no me dice la calidad de persona que es. El peso es solo un dato referencial que me permite saber si puedo cargarla, o el estado de su salud; pero de nada me sirve para amarla. No se ama un peso (contrario a lo que piensen algunas anor\u00e9xicas). A partir de Galileo se intent\u00f3 entender el universo en clave matem\u00e1tica. Todo era matematizable, incluso la \u00e9tica. Sin embargo, si por un lado la ciencia matem\u00e1tica iba descubriendo nuevas dimensiones del universo; por otro lado iba cubriendo lo m\u00e1s importante. El mundo vital qued\u00f3 oculto debajo de una tupida red de n\u00fameros y f\u00f3rmulas, que cumpl\u00edan con su funci\u00f3n de ser los puntos de apoyos para mover la tierra de sus goznes.\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, esa verdad cient\u00edfica era insuficiente. \u00abSu objeto es parcial, es s\u00f3lo un trozo del mundo y adem\u00e1s parte de muchos supuestos que dan sin m\u00e1s por buenos; por tanto, no se apoya en s\u00ed misma, no tiene en s\u00ed misma su fundamento y ra\u00edz, no es una verdad radical. Por ello postula, exige integrarse en otras verdades no f\u00edsicas ni cient\u00edficas que sean completas y verdaderamente \u00faltimas. Donde acaba la f\u00edsica no acaba el problema: el hombre que hay detr\u00e1s del cient\u00edfico necesita una verdad integral, y, quiera o no, por la constituci\u00f3n misma de su vida, se forma una concepci\u00f3n enteriza del Universo\u00bb. (Ortega y Gasset) Y as\u00ed el hombre termina intentando responderse a preguntas como el sentido de la vida, el bien moral, la inmortalidad del alma, y dem\u00e1s; y muchas veces en su af\u00e1n de no perder el tiempo en filosof\u00edas, termina haciendo filosof\u00eda ajena.<\/p>\n<p>Se me viene ahora a la mente la imagen del monje medieval. Se tiene la imagen errada de que ellos estaban todo el d\u00eda discutiendo cu\u00e1ntos \u00e1ngeles pod\u00edan bailar en la cabeza de un alfiler. Pero la verdad es que ellos discut\u00edan sobre si el alma era inmortal, si Dios exist\u00eda,\u2026 Para un hombre pr\u00e1ctico la discusi\u00f3n de estos temas debe parecerle irrelevantes; sin embargo, una persona inteligente se dar\u00e1 cuenta que si el hombre no posee un alma inmortal, si no tiene algo que lo distinga del resto de lo seres que pueblan la tierra, el hombre no ser\u00eda m\u00e1s que un animal. La tan mentada dignidad no ser\u00eda m\u00e1s que una ficci\u00f3n, y todo lo que sobre ella se ha construido: justicia social, amor, solidaridad, caridad, un enga\u00f1o. Hay gente que va por el mundo pregonando que no somos nada m\u00e1s que animales; y despu\u00e9s se quejan de haber sido tratados injustamente cuando uno los abofetea en estricto cumplimiento de la ley de la selva.<\/p>\n<p>Sabemos que no es lo propio del hombre el vivir de acuerdo a la ley de la selva. Estamos constantemente exigiendo un comportamiento correcto, un actuar \u00e9tico, cuyos principios no pueden venir de la ciencia. \u00abLa ciencia (\u2026) no es capaz de elaborar principios \u00e9ticos; puede s\u00f3lo acogerlos en s\u00ed y reconocerlos como necesarios para erradicar sus eventuales patolog\u00edas. La filosof\u00eda y la teolog\u00eda son, en este contexto, ayudas indispensables con las que confrontarse para evitar que la ciencia proceda por s\u00ed sola en un sendero tortuoso, lleno de imprevistos y no privado de riesgos. Esto no significa en absoluto limitar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica o impedir a la t\u00e9cnica producir instrumentos de desarrollo; consiste, m\u00e1s bien, en mantener vigilante el sentido de responsabilidad que la raz\u00f3n y la fe poseen de cara a la ciencia, para que permanezca en su estela de servicio al hombre\u00bb (Benedicto XVI).<\/p>\n<p>Esto exige un modo ampliado de entender la raz\u00f3n. Sin negar la raz\u00f3n cient\u00edfico-matem\u00e1tica, abrirnos a otros modos de raz\u00f3n como la filos\u00f3fica, la pr\u00e1ctica, la po\u00e9tica.<\/p>\n<p>\u00abLa paloma ligera \u2013ense\u00f1aba Kant hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os- que hiende en su libre vuelo los aires, percibiendo su resistencia, podr\u00eda forjarse la representaci\u00f3n de que volar\u00eda mucho mejor en el vac\u00edo\u00bb. Con esto, el fil\u00f3sofo, limitaba el conocer humano al dato emp\u00edrico; realizando as\u00ed el trabajo de esquilador del ave divina de la raz\u00f3n, como po\u00e9ticamente lo acusara Machado. Kant fue un hereje insatisfecho de su propia herej\u00eda filos\u00f3fica. Limit\u00f3 el conocer a lo sensible, y despu\u00e9s quiso traspasar ese l\u00edmite para poder postular a Dios y la inmortalidad del alma; pero ese postulado no era ni la certeza que da la raz\u00f3n o la fe, sino pura esperanza ciega.<\/p>\n<p>La herej\u00eda de los l\u00edmites de la raz\u00f3n -afirmaba hace 10 a\u00f1os el Papa Juan Pablo II en la Fides et Ratio- \u00abha derivado en varias formas de agnosticismo y de relativismo, que han llevado la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica a perderse en las arenas movedizas de un escepticismo general. Recientemente han adquirido cierto relieve diversas doctrinas que tienden a infravalorar incluso las verdades que el hombre estaba seguro de haber alcanzado. La leg\u00edtima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente v\u00e1lidas. Este es uno de los s\u00edntomas m\u00e1s difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual\u00bb.<\/p>\n<p>Ante esa mentalidad, el entonces Papa, recordaba que \u00abLa fe y la raz\u00f3n son como las dos alas con las cuales el esp\u00edritu humano se eleva hacia la contemplaci\u00f3n de la verdad\u00bb.\u00a0 El Papa sal\u00eda en defensa de la raz\u00f3n y de su capacidad de alcanzar la verdad, y recordaba que era una vocaci\u00f3n \u2013un llamado- que se lanzaba a toda persona a trav\u00e9s del asombro; porque el asombro es el origen del preguntar. \u00abNadie, ni el fil\u00f3sofo ni el hombre corriente, puede substraerse a estas preguntas. De la respuesta que se d\u00e9 a las mismas depende una etapa decisiva de la investigaci\u00f3n: si es posible o no alcanzar una verdad universal y absoluta. De por s\u00ed, toda verdad, incluso parcial, si es realmente verdad, se presenta como universal. Lo que es verdad, debe ser verdad para todos y siempre\u00bb (Fides et Ratio).<\/p>\n<p>El preguntar exige una respuesta. La b\u00fasqueda s\u00f3lo tiene sentido si hay meta, y si a cada paso nos acercamos a algo, si en el horizonte va apareciendo poco a poco la meta. La b\u00fasqueda por la b\u00fasqueda es nihilista. \u00abEn otras palabras,\u00a0 [el preguntar] busca una explicaci\u00f3n definitiva, un valor supremo, m\u00e1s all\u00e1 del cual no haya ni pueda haber interrogantes o instancias posteriores. Las hip\u00f3tesis pueden ser fascinantes, pero no satisfacen. Para todos llega el momento en el que, se quiera o no, es necesario enraizar la propia existencia en una verdad reconocida como definitiva, que d\u00e9 una certeza no sometida ya a la duda\u00bb.<\/p>\n<p>Al llamado de recuperar la confianza en la raz\u00f3n, el Papa sumaba el de confiar en la ayuda que presta la fe. \u00abPara ayudar a la raz\u00f3n, que busca la comprensi\u00f3n del misterio, est\u00e1n tambi\u00e9n los signos contenidos en la Revelaci\u00f3n. Estos sirven para profundizar m\u00e1s la b\u00fasqueda de la verdad y permitir que la mente pueda indagar de forma aut\u00f3noma incluso dentro del misterio. Estos signos si por una parte dan mayor fuerza a la raz\u00f3n, porque le permiten investigar en el misterio con sus propios medios, de los cuales est\u00e1 justamente celosa, por otra parte la empujan a ir m\u00e1s all\u00e1 de su misma realidad de signos, para descubrir el significado ulterior del cual son portadores\u00bb.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s, en medio de esa mentalidad que el actual pont\u00edfice ha catalogado de dictadura del relativismo, la propuesta del Papa sigue siendo actual. Sigue siendo necesario combatir las herej\u00edas del pensamiento, que no implica aunarse a una \u00fanica forma de pensar, sino el confiar en la raz\u00f3n y en su capacidad de verdad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u00e1mbito de la vida cotidiana, pensar no est\u00e1 de moda, quiz\u00e1 nunca lo estuvo, pero de eso no puedo dar raz\u00f3n. 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