Filosofía… ¿Para qué?

Como escribiera Aristóteles a Temisón, príncipe de Chipre: “O debemos o no debemos filosofar. Si debemos, debemos. Si no debemos, también debemos, para justificar esta manera de ver. Por consiguiente, en todo los casos debemos filosofar.”
 
Es muy frecuente escuchar, entre estudiantes universitarios que asoman cabezas por primera vez en un curso de filosofía, preguntas como “¿Filosofía?… ¿para qué?” o “¿En qué me va a ser útil para mi carrera?” Ciertamente podría argumentársele los muchos aportes que se pueden hacer desde la filosofía a distintos ámbitos laborales; sin embargo, creo que este tipo de respuesta cae en el juego de la mentalidad moderna al pensar que únicamente lo útil es valioso.
 
¿Filosofía?… ¿Para qué?… pues para pensar, que ya es bastante ganancia. Eso le permitiría caer en la cuenta de que no todo tiene que ser útil para la carrera, que hay cosas que son para la vida. Pensar es una de ellas. Porque pensar no se limita a resolver problemas, planificar programas y buscar la utilidad a cada cosa. En este sentido, la filosofía, como todas las humanidades, no son útiles. No quiere esto decir que sean inútiles, en todo caso habría que hablar de realidades no-útiles. Trascienden el plano de lo meramente útil, porque tienen que ver con la verdad… y en su sentido más pleno pensar es encontrarse con la verdad.
 
¿Filosofía?… ¿verdad?… ¿para qué?… pues para guiar de modo sensato la vida, y no andar repitiendo tontamente frases hechas: “Todas las opiniones son respetables”, “la verdad es relativa”, “mi libertad termina donde empieza la del otro”… sin detenerse a pensar qué tan verdaderas son.
 
Al no detenerse a pensar en lo que se dice, la gente termina por no saber lo que dice, y decir lo que no quiere. Tomemos, por ejemplo, la frase sobre el respeto que merecen las opiniones. Si todas las opiniones son respetables, la opinión contraria: ninguna opinión es respetable, será respetable. También vendrían a ser respetables las opiniones racistas, violentistas, fundamentalistas…
 
Por supuesto, esto no es lo que piensan dichas personas, por la sencilla razón de que no piensan. Lo que ellos han tratado de expresar es que ninguna persona debe ser discriminada por las opiniones que sostenga; pero claro, se muestran incapaces de discernir entre las opiniones de una persona y la persona que opina. Las personas se respetan, las opiniones se discuten -calmada o acaloradamente- hasta descubrir qué tan verdaderas o falsas son.
 
La gente que dice: “nada de filosofías, hay que ser prácticos”, está apostando -sin darse cuenta- por una filosofía (pragmatismo), y bastante mediocre. Construyen estúpidamente sus vidas sobre tópicos estúpidos. Y lo que es más estúpido, sin siquiera darse cuenta. Chesterton hacía notar que las personas que no hacen filosofía, están condenadas a vivir de los retazos de filosofías que han hecho otras personas.
 
La filosofía no es otra cosa que el pensamiento pensado y no sólo repetido, y por ende clarificado en el acto de ser descubierto como verdadero. La filosofía alumbra todos los campos de la existencia, permitiendo verlos en su real profundidad, haciéndonos capaces de discernir entre la verdad y la insensatez. La filosofía es el martillo contra las necedades, que tanta falta hace en estos tiempos en los que muchos “progresistas” se afanan en repetir mentiras antiguas; mientras que la verdad, dicha hace mucho tiempo, sigue siendo novedosa.

2 thoughts on “Filosofía… ¿Para qué?

  1. muy interesante,yo era uno de ellos que pensaba que la filosofia no valia,pero me he dado cuenta que no era así,como mi carrera es práctica veia de otra manera, pero me he dado cuenta que filosofía es aprender a pensar y eso muy bueno, no se quien dijo que aprender pensando es muy bueno, pero aprender sin pensar es tiempo perdido.
    saludos carlos, quien sabe no te acuerdes de mi, soy el esposo de tu tia lucia inostroza de Lambayeque

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